El pasado 7 de noviembre, la joven de 18 años Ashley Billasano, residente en el estado norteamericano de Texas, decidió quitarse la vida tras contar a través de twitter que había sido víctima de abusos sexuales desde los 14 años.
Según informa Fox News, la chica narró en 144 tweets su experiencia y cómo había decidido tomar la fatal decisión después de que la Policía le comunicara que no podían continuar investigando su caso por falta de evidencias. "Fue ahí cuando cambié, ya dejó de importarme", escribió la niña.Más de 500 personas recibían los mensajes cortos de la joven pero nadie llegó a frenar sus intenciones. En uno de sus tweets escribió: "Me encantaría oír lo que tenéis que decir pero ya no estaré por aquí".
Finalmente Ashley decidió tomar la fatal decisión y murió asfixiada. Su último tweet fue: "Hay que tomar dos. Espero hacerlo bien."
Hemos elegido esta noticia porque nos parece sorprendente el significado que puede llegar a tener para muchas personas las redes sociales.
Para poder llegar a entender la noticia, la primera pregunta que se nos vino a la mente fue, ¿hasta qué punto puede sentirse la joven desamparada o con ese sentimiento de soledad para tener que contar a través de una red social los abusos sexuales a los que fue sometida durante cuatro años?
Una joven adolescente, ante una situación traumática (violaciones de forma repetitiva), sufre un grave cambio en su comportamiento, probablemente se vuelva más arisca, reservada o simplemente introvertida. Lo lógico, es que las personas de su entorno poco a poco se den cuenta de ese cambio, e intenten averiguar el porqué de ello. Si son personas queridas por ella, ésta terminará contando lo que la ocurre, pero la joven que está desadaptada socialmente, se siente sola y decide contarlo a través de internet.
La joven vuelca sus esperanzas en una red social contando sus experiencias, y ella misma es conocedora de que la historia despierta interés, ya que 500 personas la siguen, y por ello saben por lo que está pasando, pero nadie la muestra la ayuda o el apoyo que necesita. Como consecuencia de esto, se siente más sola, más desesperada.
Al final avisa de forma continuada de sus intenciones de suicidio, pero nuevamente se siente sola y sin apoyos. Finalmente lo lleva a cabo sin haber recibido en ningún momento la ayuda de nadie.
Por todo esto, nos parece interesante, cerrar la noticia con las siguientes preguntas: De haber recibido comentarios de apoyo a través de internet, ¿habría sido diferente la decisión final de la joven? ¿La comunicación con el entorno familiar puede ser sustituida por las redes sociales?

Es muy interesante la noticia y mucho más aún la reflexión que hacéis sobre la misma. Os ha faltado reflexionar un poco sobre el papel que vosotros como educadores sociales podéis tener en relación a las redes sociales. Buen trabajo.
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ResponderEliminarBajo nuestro punto de vista, consideramos que el papel del educador social es especialmente relevante ya que podemos educarles en el buen uso de las redes sociales en cuanto a qué amigos, o seguidores tienen, a que comentarios pueden o deben hacer caso, qué contenido publicar, configurar la privacidad de la cuenta, etc. Con el fin de que los jóvenes estén protegidos y alertados frente a posibles amenazadas provenientes de Internet.
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