Un hombre ecuatoriano acusado de haber mantenido relaciones sexuales consentidas con su hija durante 5 años, desde que la niña tenía trece años hasta que cumplió la mayoría de edad.
El hombre alega en su declaración, que las relaciones eran consentidas por su hija y que una vez que ésta tenía los dieciocho años. Cuando el juez le pregunta por la existencia de los videos, el hombre explica que éstos eran grabados por su propia hija ya que a ella misma le gustaba grabarse cambiándose y bailando. En aquellas situaciones en las que ésta se mostraba “brava o enojada”, el padre indicó que ese comportamiento era debido a conversaciones anteriores, independientemente del acto sexual. Además la chica ante esto, se niega a declarar, incluso muestra seguir teniendo buena relación con su padre.
El juez dictaminó que la chica había sufrido abusos sexuales por parte de su padre, y como constancia de ello las grabaciones aportadas reflejaban la negación y el desprecio que mostraba la víctima. Por ello, en ningún momento habían sido consentidas.
Este creemos que es un caso claro de desadaptación ya que el padre demuestra una conducta nada normalizada, es decir, fuera de todas las convicciones sociales.
El único deseo que mueve al padre son las ganas de satisfacer sus deseos sexuales pasando por encima de la integridad de su hija, la cual no muestra ninguna conformidad con los hechos pero a la hora de declarar se niega y muestra una actitud de afecto con su padre. El hecho de que se niegue a declarar contra su padre se puede deber a dos causas, por un lado que tenga miedo de las consecuencias que esa decisión puede conllevar y por otro lado el motivo puede ser que haya normalizado esa conducta como parte de su vida pudiendo llegar a aceptarla y a llevar consigo una desadaptación por su parte.
Cuando se producen conductas de este tipo podemos hablar de una persona desadaptada incapaz de ver el daño que puede ocasionar, en este caso a su hija, obligándola a tener relaciones y además a llegar incluso a aceptarlas como parte de su vida.
Por todo esto se nos plantea la siguiente cuestión, ¿Qué proceso pueda estar sufriendo esa niña para que no caiga en la cuenta de que es una conducta desadaptada?

Buen comentario sobre la noticia. Es importante tener en cuenta lo que comentáis, que muchas veces se normaliza una conducta, es a lo que nos han acostumbrado desde pequeños y puede que por eso la niña no lo vea mal, aunque normalmente en estos casos, a medida que los niños van creciendo se van dando cuenta de que algo raro pasa, porque sus compañeras no hacen las mismas cosas con sus padres, conocen gente nueva y nuevos horizontes, etc.
ResponderEliminarCreemos que el proceso de que la niña evite declarar y siga acpetando al padre, se debe a que ella lo ha aceptado como algo "normal", algo que lo ha aceptado y vivido en todo su proceso de aprendizaje, por eso la chica, por si sola, no va ha poder aceptar tal cosa como algo malo o grave, ya que es algo habitual, por desgracia, en su vida.
ResponderEliminarUn besito vecinos de mesassss!! =)