jueves, 29 de septiembre de 2011

In fraganti

     Hace unas noches y ante la insólita mirada de una patrulla de la policía un hombre de 55 años esperaba agazapado y con un mechero en la mano tras una furgoneta. Acto seguido el sospechoso prendió fuego a la parte delantera del vehículo y se apresuró a subirse en el puesto de conductor de otro coche aparcado muy cerca. A los pocos metros fue detenido y registrando el vehículo los agentes encontraron 7 mecheros, 1 bote de acelerante y 4 paquetes de gasas que hacían las veces de mechas. Pocos metros más allá encontraron otros dos coches ardiendo. Fue detenido.
Las posteriores investigaciones han dado como resultado que el hombre es el autor de otros 25 incendios de vehículos en los últimos meses y en la misma zona. Algo curioso es que en cada salida siempre quemaba 3 coches, ni uno más ni uno menos.



      Hemos sacado a la palestra esta noticia acontecida en Madrid porque creemos que se trata claramente de una conducta desaptada, entrando incluso en caminos más tortuosos como es el caso de un trastorno psicológico del control de los impulsos como la piromanía.
El hecho de producir daños a la propiedad ajena y privada, como estamos viendo estos últimos días en la asignatura, se sale definitivamente de la norma y de lo que podríamos considerar conductas normalizadas.
Cierto es que la piromanía como hemos explicado es un trastorno y no una mera acción aislada y consciente, por decirlo de alguna manera; pero tampoco es menos cierto que ello no exime a nadie del incumplimiento de las normas.

      Nuestro papel en casos como este creemos puede quedarse en las fases más suaves de la intervención. Estas personas necesitan cumplir penas orientadas sin duda alguna a la curación y la reinserción. Y quizás sea ahí en la fase final de la reinserción donde podamos tener un pequeño hueco, pero nunca antes.

1 comentario:

  1. Muy bien enfocado. En cualquier caso, en clase hemos comentado que a veces esas conductas inadaptadas se producen de forma voluntaria o "no voluntaria". En el caso de este hombre habría que analizarlo desde diferentes puntos de vista, pero quizás podríamos estar hablando de algo "no voluntario", algo que viene dado por un trastorno, como bien comentáis. Efectivamente en la reinserción el educador social tiene un papel importante. Buen trabajo.

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